“Aterciopelado, flor de la pasión ”

Entrevista realizada a: Hector Buitrago

Por: Zoad Humar

“Yo era más bien solitario, no salía mucho, pero mi vecino, al que solo conocía en los partidos de fútbol del barrio, un día me estaba invitando a comprar una guitarra y un bajo. Insistió tanto en el asunto que finalmente fui a la pizzeria que él me indicó y me impresionó ver allí a Pocho el de Génesis; así que lo compré y termine con el bajo en la casa, preguntándome:

¿qué iba a hacer con él?.

Afortunadamente comencé a sacar canciones a puro oído”

- Hector Buitrago -

ZH: Te vamos a hacer una entrevista de forma cronológica, queremos saber ¿Dónde naciste?, ¿En qué colegio y universidad estudiaste?, ¿Cómo fuiste desarrollando el gusto por la música y cómo éste se fue concretando en un proyecto de vida?. También nos interesa que nos cuentes ¿Cuál era el contexto social que rodeaba al punk y rock en los años 80 y 90 en Colombia?, y sobre los bares que abriste en Bogotá, ya que por ellos transitaron una generación de jóvenes que vivían en esta ciudad, para los que esos espacios fueron muy importante no sólo por la rumba sino por el estilo de vida que comenzó a fundarse con esa generación y que abrió la mentalidad bogotana. Así que tienes la palabra.

HB: Yo soy de Bogotá. Me crié en el barrio Restrepo. El primer colegio en el que estudie se llamaba Manuela Beltrán, allí hice parte de la primaria. Posteriormente me traslade al Antonio Restrepo, que era un instituto de españoles donde terminé el bachillerato.

Mi llegada a la música fue simpática. Tengo uno primeros recuerdos significativos con un disco de Richie Rey que me regalaron cuando tenía 11 años, y que me encantó. Sin embargo, el rock me comenzó a gustar porque un amigo del colegio tenía una hermana a la que le gustaba el rock. Entonces él me prestaba los discos de ella. Mis amigos de la cuadra sabían mí gusto por esa música; así que un chico que vivía a la vuelta de la casa golpeó un día la puerta y me dijo que estaban vendiendo en una pizzeria un bajo y una guitarra de los ex integrantes de Génesis. Yo era más bien solitario, no salía mucho, pero él, al que solo conocía en los partidos de fútbol del barrio, me estaba invitando a comprar una guitarra y un bajo. En esa época no se me ocurría formar un grupo, tal vez porque ese estilo de vida no encajaba en la mentalidad del momento, no habían bandas de rock en español o colombianas; pero me insistió tanto que finalmente fui a la pizzeria Me impresionó ver allí a Pocho el de Génesis; así que compré el bajo que estaba barato y terminé con este instrumento en casa, preguntándome:

- ¿qué iba a hacer con él?.

Yo escuchaba bastante Punk, que era un ritmo que rompía los esquemas del rock sinfónico, que se había vuelto muy profesional, lo que significaba que requería de una capacidad técnica grande. El punk al comienzo era muy sencillo, retornó a los tres acordes, los cuales repetía todo el tiempo, cambiando a veces sólo el coro. No importaba si se cantaba o gritaba, era crudo; y esa era su filosofía, ir contra sistema, contra lo que venia de antes, contra el rock. Tal origen musical lo hacia por lo tanto más accesible a personas que como yo no tenían ningún entrenamiento académico. Eso me entusiasmo y comencé a sacar canciones a puro oído.

Después de un tiempo nos reunimos con un amigo del colegio en mí casa.... (hace rato no hablaba de eso....); y con él fundé mí primer grupo de punk. Él era el baterista y yo el bajista; pero nos faltaba la guitarra. A mediados de los años 80 el punk no había llegado a Colombia, lo que hizo muy chistosa la búsqueda del tercer integrante, ya que todos los guitarristas que se presentaban no sabían el rollo y empezaban a tocar otras cosas; hasta que apareció un amigo y pudimos montar “ Brigada Criminal ”.

Con la banda hice mí primer toque en una jornada de izada de bandera que se llevó a cabo en la institución donde estudiaba en las noches la mamá del baterista. En ese momento nos presentamos como grupo punk.... La mamá de él paso al día siguiente por la guitarra y me dijo que el hijo ya no iba a volver a tocar con nosotros. Le escandalizó la letra y la música que era rápida y cruda. Entonces, para aquel entonces teníamos 1 canción nuestra, 4 covers y un único toque...

Un día estaba escuchando un programa de punk en Radio Fantasía, (creo que era el nombre de la emisora). En esa época conseguir música era difícil, había que buscarla bastante o encargaba, o esperar que llegara después de un tiempo a puntos como los de la avenida 19. Así que el programa de punk me causó curiosidad. Casualmente la persona que lo estaba realizando era de Medellín, y digo que casualmente porque en Medellín había un escenario grande de punk, metal y otros tipos de sonidos under ground. También estaba “ Complot ” el primer grupo colombiano de punk que escuche. Así que llamé a la emisora y le dije a Dickson, el programador, que quería intercambiar música con él. Nos reunimos y nos dimos cuenta que él podía cantar y yo tocar el bajo. Y comenzó de nuevo la tarea de encontrar a alguien que se le midiera a formar un grupo. En ese intento apareció Francisco, el guitarrista, y él trajo a un baterista profesional. El resultado fue “ La Pestilencia ”. Empezamos a componer, yo creé la mayoría de las canciones e hicimos nuestros primeros conciertos con un repertorio propio y algunos covers.

ZH: ¿Por qué el nombre de “ La Pestilencia ”?

HB: Fue el único que se nos ocurrió; estabamos influenciados por la imaginería y el concepto de los grupos de afuera. Teníamos una canción que decía “la pestilencia es reflejo de la sociedad”. La letra era anti sistema y anti política. El que quería hacer punk tenía que ser radical y tomar actitudes aparentemente agresivas.

Con “ La Pestilencia ” duramos un par de años, comenzamos a crecer, a ser noticia. Las personas a las que les interesaba el punk sabían de nosotros y nos buscaban e iban a los conciertos. Vimos incluso la transformación de algunos rockeros que empezaron a vestir con la indumentaria del punk.

Al baterista se le ocurrió que grabáramos un disco cuando ya había material. Y gracias a él y a sus amigos hicimos el primer álbum : “ La Muerte un Compromiso de todos ”. El título retomaba una campaña de un comercial que decía algo así como la vida o la paz un compromiso de todos. Intentamos burlábamos de ese eslogan que contenía esa doble moral de la paz pero vendiendo armas. Todo iba bien hasta que en los conciertos empezaron a darse problemas, las personas se ponía cada vez más agresivas.

Una de las característica de la música del punk es el pogo, un baile para soltar las presiones internas a través del contacto físico, recurriendo a golpes entre los cuerpos, lo que era divertido, pero en ocasiones se podía tornar violento. En los lugares donde nos presentábamos se dieron ciertos incidentes, se rompían puertas, mesas, vasos, y a nosotros nos tocaba pagar. Cuando llegaban a Bogotá los de Medellín el baile se hacia más fuerte, el tope de violencia iba creciendo y cada vez había más radicalismo en todos los sentidos. Las personas que gustaban del punk no toleraban que se escuchara otro tipo de música porque resultaba una traición. Había incluso un eslogan charro que decía “Muerte al romance”. Nosotros conseguíamos un local para tocar, y con estos incidentes nunca no lo volvían a prestar. El concierto tope fue en la Universidad Nacional, unos chicos bailando comenzaron a pegarle a todos los que estaban alrededor y tiraron una botella que cayó cerca de la tarima; nos tocó salir corriendo de allí, rompimos una puerta para irnos y dejamos los instrumentos en el sitio. Yo me aburrí de eso, dije no más y conocí a Andrea...

En ese momento había llegado a un período de prueba en la Universidad de los Andes donde estaba estudiando microbiología. Así que me retire y me contacté con ella. Nos hicimos novios y fundamos “Delia y los Aminoácidos” . “La Pestilencia” quedó como en un limbo. Yo me aleje de todo... tenía que hacerlo para evitar las tensiones que ocasionaba mí deseo de hacer otra música en ámbito tan cerrado; me aburrí del radicalismo y del eslogan “muerte al romance”.

Con Andrea montamos “Barbarie”, un bar que fue creado ante todo como un espacio para ensayar con “Delia”. La decisión de arrancar con el bar y el grupo estuvo en parte motivada por el ambiente cultural y social que se vivía en ese momento en el barrio La Candelaria y por el nacimiento de distintos conjuntos de rock. En la calle 10 entre 4ta y 2da, habían sitios como la “Casona”, donde se hacían toques muy cheveres (estamos hablando del año 88); y estaba “Estación Central” de Carlos Vives y la niña Mencha. Nosotros entramos en esa honda abriendo el bar para ensayar y para hacer conciertos nuestros y de otros grupos.

Parte del éxito del “Barbie” fue la música. A mí siempre me ha gustado escuchar diferentes géneros de música como el punk, heavy metal, derivaciones del rock, new weig, tecno punk, grupos alternativos, etc. En ese momento en Bogotá no habían sitios donde se programará esos estilos, y aparentemente tampoco un gran público para esas propuestas; pero creo que ese fue uno de los grandes aciertos. También la decoración, Andrea adornó el lugar con ayuda de otras personas a las que les gustaba el arte, ella lo pintó muy artesanalmente. En el segundo piso se vendía ropa de segunda y cerámica. Además pusimos una pantalla de video, lo que era transgresor en esa época y quitamos mesas y meseros, dejando que la gente se acercara a la barra, lo que era otro concepto revolucionario. Arrancamos inicialmente con unos pocos clientes que eran amigos, pero el boca a boca fue impresionante. El bar se volvió un punto de encuentro de muchas personas con afinidades estéticas parecidas. No había otra opción de conocerse en Bogotá. Allí se concretaron proyectos de trabajo, de vida, de parejas. Las personas se acercaban a preguntar por la música; recordaban a través de ella sus viajes, querían saber donde la habíamos adquirido...

“Barbarie” duró algo menos de un año. Se cerró por reacciones de la misma competencia, que alcanzó a sentir un poco el peso de la calle 10, en donde se formaban colas de carros desde la Jiménez. “El Tiempo” sacó un reportaje en el que criticaba a estos bares lo que precipitó el cierre de los mismos. La Alcaldía de la Candelaria también puso su cuota en ese asunto.

Cuando cerramos “Barbie” nos trasladamos a Cedritos, que no era un buen lugar para las personas que asistían a bares alternativos, allí montamos “Barbarie”. En ese momento se comenzaron a abrir otros espacios similares como “Membrana” y “Vértigo Campo Elías”. En “Barbarie” seguimos ensayando y tocando durante un año. Andrea y yo terminamos y eso afectó nuestra producción en conjunto. Así que yo abrí “Astrolabio”, un café y Andrea comenzó a cantar con “Distrito Especial”. Ella llegó un día que le estaban haciendo varias propuestas con distintos grupos y me preguntó si quería que siguiéramos juntos haciendo música. Entonces decidí que sí sin saber para qué... Así surgió “Aterciopelados”, a principios de los años 90. Ensayábamos en “Astrolabio” hasta que se cerró y abrí otro bar, “Transilvania” donde tocó “Caifanes”, después se acabo “Transilvania” y monté “Caliman” y luego “Terlenca”, que era muy interesante porque tenia tres ambientes con tres tipos de música diferente (alternativa, tecno y launch). Con “Terlenca” terminaron los bares siendo el último vestigio de esa etapa “Vena Arteria” que duro dos meses pero tuvo el privilegio de presentar a “Mano Negra”. En ese tiempo el grupo me comenzó a exigir más trabajo.

ZH: ¿De dónde surge el nombre de “Aterciopelados”?

HB: El nombre de “Aterciopelados” es del lado de Andrea, si mal no recuerdo viene de una frase que a ella le gustaba: “ Aterciopelado flor de la pasión ”. Comenzamos a ensayar y a tocar una vez al mes. En ese momento ya se escuchaban grupos como “Caifanes”, “Maldita Vencidad” y “Cadilacs”. Yo hacia un programa de radio en la emisora de la Universidad Javeriana de rock alternativo. Un día me propusieron que hiciera un especial de grupos colombianos que estuvieran cercanos a esos géneros, y me permitieron utilizar el estudio para grabarlos y posteriormente presentarlos. Llame a muchos incluyendo a “Aterciopelados”. Con el demo que grabamos fuimos a emisoras comerciales, lo que era una costumbre. Uno llegaba a la emisora para promocionar un toque y decía: “Hola somos el grupo “Aterciopelados”, vamos a tocar este fin de semana en un bar de “La Candelaria”; te daban 5 minutos, te decían que chevere y ponían un fragmento de la canción. Deje en una emisora el demo que no era una decisión fácil, ya que sacarle copias costaba dinero y trabajo. Unos días después me encontré con Gabriel de las Casas uno de los programadores y me dijo que la canción que le habíamos dejado, Mujer Gala , la estaban pidiendo. Esa fue la primera gran sorpresa que condujó a otras como la presentación en eventos de la alcaldía, en ciclos de rock, etc.

En ese proceso nos contactó DMG para hacer un disco, y aunque no teníamos mucho material no podíamos desaprovechar la oportunidad, así que dijimos sí. Compusimos a la lata, muy rápido, por eso algunas canciones son tan raras. Bogotá en esa época se dividía por un lado en grupos, estéticas y públicos under ground y por otro en lo comercial. Los que pertenecían al primer equipo luchaban a toda cosa por mantenerse así; los otros que lograban surgir dejaban de considerarse under ground; y en el disco es clara esa ambigüedad entre querer mantenerse under ground y/o producir canciones comerciales. Ese trabajo “Con el Corazón en la Mano” lo grabamos en pocas horas. Algunas canciones del CD se hicieron muy populares, DMG vendió 2000 o 3000 copias; y como consecuencia de esto a “Aterciopelados” lo comenzaron a llamar por fuera de Bogotá y nos propusieron hacer el segundo disco en el mejor estudio de Bogotá.

ZH: Pero antes de que nos hables del segundo disco, cómo componen los “Aterciopelados” y cómo compones tú?

HB: Cuando estabamos de novios con Andrea t odo el tiempo la pasábamos juntos , arreglábamos los dos el bar, íbamos a pegar los afiches y componíamos las canciones. Sacábamos uno acordes de guitarra y escribíamos usando el bajo. Cuando descubrí el computador ponía a dar vueltas un par de acordes, y sobre eso escribíamos. E l computador nos servia de herramienta para construir secuencias musicales cortas y crear las letras . Al separarnos cada uno llegaba con ideas y nos reuníamos a completa rlas , yo las hacia en computador y Andrea en la guitarra. Ahora que trabajamos más o menos separado; y o p rimero tengo unas letras, puede ser que lo que tenga sea el título, a partir del cual voy desarrollar la canción . Simultáneamente a esto hay varias pistas hechas con el bajo o la baterí a . L uego la letra la acomodo a la base rítmica que más me conmueven ; dejándome llevar un poco por la intuición, y cuando todo se va cuadrando tarareo la melodía , y la idea inicial de letra voy desarrollándola.

ZH: ¿Durante el primer ya tenían un público más o menos garantizado?.

HB: Nuestro primer público fue el de “Barbarie” con “Delia y los Aminoácidos” que tocaban siempre para las mismas 300 personas, cuando las canciones empezaron a sonar la convocatoria fue creciendo, reuníamos 500 o 600 personas. Después del primer disco creció ese número, nos volvimos más populares porque salíamos en la radio, si suenas en la radio te van a ver 2000.

ZH: ¿Ahora sí cuéntanos del segundo disco?

HB: Para el siguiente disco fuimos al mejor estudio de Bogotá, y tuvimos la oportunidad de trabajar con un productor. El productor es muy importante para los grupos que están comenzando, que no saben como desenvolverse en ese medio, que no reconocen si las estructuras de la guitarra o el sonido del bajo están bien. El productor siempre esta en los discos del rock o del punk. En ese momento no había nadie en Bogotá que pudiera trabajar como productor de “Aterciopelados” ya que no estaban familiarizados con el sonido que nosotros estabamos desarrollando. Así que buscamos a Federico López en Medellín y grabamos “El Dorado”. Federico sabía como manejar el estudio, decía grabemos esto o esto no esta bien, y gracias a él el grupo adquiere en sonido profesional y “Aterciopelados” se vuelve popular no solo en Colombia sino también en otros países y profesional. En ese disco hay dos canciones que se hicieron muy importantes Bolero Falaz y Florecita Rockera ,. Empezamos a viajar bastante, no solo por Colombia sino por México, Argentina, España, tocamos con “Caifanes”, “Maldita Vecindad”, “Cadilacs” y “Soda Stereo”, entre otras bandas. Esa época fue muy emocionante, sobre todo porque comenzó sin ninguna expectativa, volviéndose de esa manera mágica.

ZH: ¿Qué significaron esos primeros conciertos multidinarios para ti?

HB: Cuando empezamos a viajar todo era un poco descontrolado porque habían muchas emociones en juego. En nuestra primera gira a México todo el mundo nos atendía, nos decían que éramos muy buenos, nos ofrecían tequila, y eso que paso muy veloz, nos descontroló. Poder viajar y conocer tantos países, otra música, tener acceso a distintos tipos de información era muy emocionante. Los conciertos eran tremendos, cantar y tocar ante miles de personas que se sabían las letras de nuestras canciones fue asombroso. Eso sucede con muchos grupos, cuando lees las biografías descubres ciertas similitudes como que el primer disco se vuelve muy famoso y venden miles copias; el segundo disco no es tan bueno, y en el tercero se estabiliza todo.

Así que después de las primeras giras empezamos a aterrizar e hicimos el tercer disco, entrando a las grandes ligas, o sea que te permiten escoger dónde y con qué productor quieres grabar. Así que decidimos hacerlo con Manzanera, un músico colombiano, guitarrista de “Rock Music”, grupo popular en los años 80. Él estaba trabajando como productor, ya había realizado discos con el grupo “Héroes del Silencio” y con Enrique Bumburi. Él nos contacto y grabamos en Londres, Inglaterra, “La Pipa de la Paz”. Como pasa con otros grupos creímos que todas las canciones del álbum iban a ser buenas, pero creo que no fue así. Mirándolo en retrospectiva estabamos de trabajo al tope, tocando en muchas partes, viajando de un lado a otro; lo que nos quito tiempo de preparación del CD. Sin embargo fue una experiencia tremendamente enriquecedora para nosotros a pesar de que no tuvo en ventas toda la resonancia que se esperaba.

Después de este álbum comenzamos a replantearnos que queríamos hacer con el sonido del grupo, produciendo “Caribe Atómico”, disco que grabamos en Nueva York, y que retoma la música electrónica y el trip hop. Al igual que los trabajos anteriores fue una experiencia interesante en parte porque comenzamos a conocer el mundo de la electrónica y explotamos más el recurso del computador. Ese disco me dio la confianza para manejar el estudio y iniciarme con mayor confianza en el mundo de la producción.

En este periodo comienza la crisis en las ventas, el sello que nos apadrinaba cerró, razón por la cual “Caribe Atómico” quedo como en el aire. Por lo tanto, el disco posterior “Gozo Poderoso” lo tenemos que hacer y producir nosotros en la casa. Un 50% se realiza en el apartamento donde vivía antes. Una vez ya teníamos las canciones, nos dedicamos a promocionarlo en diferentes partes del mundo, incluyendo Estados Unidos, lugar donde hemos viajado desde el 98 en repetidas ocasiones, ya que hay un público latino grande al que accedemos. “Gozo Poderoso” fue el ultimo disco de “Aterciopelados”, salió en el 2000. Luego vino el de Andrea que tenía muchas canciones dedicadas a Milagro, y el mío que concretaba y hacía evolucionar ideas anteriores. Pero este año vine con el nuevo disco de “Aterciopelados”, que ya terminamos y vamos a lanzar en noviembre.

ZH: ¿Esta pregunta es un poco obligatoria qué significó estar nominados a los Grammy?.

HB: En el fondo ante todo lo más importante es hacer música. Los premios son gratificantes y te llenan de orgullo entre otras cosas porque representas a Colombia y muestras una cara diferente del país, lo que es muy bonito de vivir. Sin embargo los Grammy son impersonales, de alguna manera sabes quienes serán los escogidos, así que aunque es gratificante no debes parales muchas bolas.

ZH: ¿Hacia dónde apuntan las canciones de “Aterciopelados”?

HB: Eso cambia. Al principio componíamos canciones, como en Bolero Falaz, en torno a las relaciones de pareja. Intentábamos burlarnos, caricaturizar y dramatizar los conflictos amorosos, como “ malo si sí malo si no, ni preguntes ; o exacerbábamos la melancolía como en La estaca , o Maligno . Pero también tenemos trabajos que apuntan a tomar conciencia con el entorno, con la tierra. En éstos buscamos recuperar la imagen sagrada de lo indígena. “La Pipa de la Paz”, es un ejemplo, es un disco en el que hablamos con nostalgia de una época o momento en la historia en la cual las tradiciones de las culturas indígenas no se habían perdido. Y tienes creaciones como “Caribe Atómico” en que nuestras preocupaciones se vuelcan a la ecología.

ZH: ¿Tienes algún concierto que recuerdes en especial?

HB: Hay muchos emocionantes. El cariño de la gente es muy tenaz, uno lo olvida un poco, pero al salir al escenario te llegan al corazón. Sentir que las personas se acercan y te hablan de las canciones, de lo importante que han sido para la vida es muy tenaz.

ZH: ¿Finalmente puedes contarnos un poco sobre la decoración de tu casa?

HB: Ahora es mía y de Carolina, mi novia. Las artesanías me gustan mucho, tengo mascaras del carnaval de Sibundoy, de Santiago, del Putumayo. Las compramos en ferias artesanales. Hay otras aztecas, que adquirimos en México, al igual que la virgen. La mata de coca fue un regalo de amigos de Cocasana, que tratan de mostrar que la coca tiene otro significado diferente al que se presenta; la coca es una planta que desde hace mucho tiempo utilizan los indígenas para realizar sus labores ceremoniales. Esto es de los Wuyu de Venezuela. Hay muebles que han quedado de los bares, sillas que eran de “Terlenca”. Y esta mesa la hizo Andrea. Andrea estudio artes, y todo lo que hace tiene un gran valor.

 

 

 

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