"B - LO"
Entrevista realizada a: Beatriz López
Por: Zoad Humar
"Es como un juego en el que se buscan romper los limites, como un arte sin barreras en todo el sentido de la palabra, expuesto no en una galería sino expuesto a todo. Es arte público sin ser monumento, es decir no exalta la cultura. Se trataba de que todo el mundo participara sin necesidad de ser parte del comprador, galerista, o amigo del artista, etc."
- Beatriz López -
ZH: Todas las entrevistas realizadas para www.bogotafuerte.org empiezan preguntándole al personaje que entrevistamos por su etapa de estudios en el colegio y la universidad, ya que estos momentos hacen parte de nuestra identidad colectiva. Además porque a través de éstos fragmentos es posible hablar de la heterogeneidad de Bogotá y de lo que la constituye simbólicamente. Así que quisiera que empezaras a contarnos sobre tu formación del colegio, que reflexiones actuales sientes que se despertaron allí.
BL: Yo estudie en el Juan Ramón Jiménez, un colegio aparentemente liberal. El Juan Ramón Jiménez intentaba ser un colegio de avanzada y sin embargo era profundamente retrogrado. Había una presión muy fuerte para ser inteligente, de lo cuál me libere afortunadamente cuando entré al Instituto Pedagógico Nacional, una escuela pública, donde las reglas eran suficientemente claras y uno estaba ahí para cumplir con los requisitos que se necesitan para graduarse, y no con los requisitos sociales o de comportamiento que exigía el Juan Ramón. Sin embargo, el Juan Ramón me despertó muchas cosas.
ZH: ¿Qué significó el colegio para tu producción artística actual?
BL: Un odio profundo por la autoridad que me ha durado hasta el momento y un rechazo por esa intelectualidad forzada de la que ya te hable. Esa critica que se despertó de diferentes formas desde la infancia me ha servido para rescatar y valorar la belleza, el arte y lo estético en lo cotidiano. He aprendido a querer y respetar manifestaciones más normales, corrientes y menos sofisticadas; lo que me ha acercado al punk. Tanto amor y tanta paz, como promulgaban los profesores, son formulas complicadas e hipócritas. Yo
no puedo ni podía sentir solo amor, paz, respeto y bondad. En el colegio yo tenía envidia de la que tenía la cola más grande y me gustaban los zapatos del compañero de pupitre. Y no me interesaba desconocer o negar eso. La bondad humana es posible pero hay que trabajarla mucho, uno no nace bueno.
Así que en contra de las formulas fáciles del amor y la paz empecé a respetar mis pasiones. Aprendí a comprender la mentira, la rabia y el engaño no como elementos negativos, sino como expresiones que nos constituyen. Esto ha sido muy útil para mi trabajo actual; ya que la retórica que intento desarrollar es la de sublimar cosas, mentir, inventar, crear nuevas referentes en cambio de apropiarse de las teorías o sentimientos
preexitentes. Para eso me sirvió el colegio para escuchar mis bajos instintos.
ZH: Del primer colegio que fue el Juan Ramón pasaste al Pedagógico, ¿Qué significo este cambio?.
BL: En el pedagógico no había estudiantes ni padres con la pretensión de ser grandes intelectuales. Había chicos que hablaban de cuál era el helado más rico en Unicentro y no de cuál era la última película de Chapplin. Era un colegio con reglas claras en el que asistían personas de escasos recursos y muchos deseos de aprender. Eso cambio mi posición frente a las cosas porque por más libre que fuera el Juan Ramón Jiménez era finalmente un colegio burgués, donde quienes estudian lo hacían como parte de una fase normal de la vida y del crecimiento, era lo que tocaba hacer. En pedagógico, por el contrario, las personas estudiaban con grandes esfuerzos.
ZH: ¿De allí como parte de ese proceso natural o naturalizado de la vida al
que ya te referiste pasaste a la Universidad de los Andes? ¿Qué pasó en esa etapa?
BL: El paso a la universidad fue difícil, yo tenía apenas 16 años cuando entré a los Andes a estudiar ciencia política. Yo pensaba que la carrera se iba a enfocar en el estudio de la historia de las ideas políticas; pero de pronto me encontré un lunes a las 8:00 a.m. viendo una clases sobre la crisis de la gobernalidad con unas costeñas hijas de senadores que hablaban de cabezas de ganado y que sabían menos que yo las razones por las cuáles habían entrado a estudiar. Así que me traslade a literatura en la Javeriana
donde pude integrar, gracias a la influencia de los estudios culturales mi vida académica con mi vida cotidiana. Todo lo que leía sobre estudios culturales aplicados a la literatura podía trasladarlo a lo que hacía a diariamente.
ZH: Me parece interesante todos los recorridos que muestras porque indican que ese imaginario moderno de un camino premeditado y preestablecido que conduce a un futuro de alguna forma calculado puede llegar a ser una ficción. La vida parece ir abriendo cientos de desvíos que nos dan herramientas para cambiar de rumbo. ¿En ese sentido que significó para ti la Javeriana y la literatura?
BL: La literatura inicialmente me tenía desesperada por tanta interpretación. Hubo un momento que sentí un agotamiento sobre todo de la literatura latinoamericana. Cortázar resultaba ser insoportable. Me parecía un romanticismo agotado que dejaba de lado todo lo que sucedía en la actualidad. Cuando tomé las primeras clases de estudios culturales logre entender la literatura y los fenómenos cotidianos desde otro punto de vista.
Logre entender que la rumba de Bogotá y el rock alternativo tenía algún tipo de importancia y hacían parte de fenómenos más complejo. La rumba no era solo rumba sino más bien podía ser siempre algo distinto ya que formaba parte de procesos que estaban sucediendo y conectándose. Con los estudios culturales, por lo tanto, comencé a querer de nuevo la literatura y a valorar otras posibilidades de aplicar los conocimientos.
ZH: ¿En qué estás pensando al decir que se te revelaron otras posibilidades de aplicar los conocimientos?
BL: Yo siempre quise ser artista pero no estudie arte porque fui educada entre intelectuales de la clase media que pensaban que para ser cantante había que tener buena voz o que para ser artista había que ser pintor. Yo me creí el cuento de los talentos y como escribía bien entonces por talento debía ser escritora. Una cosa negaba completamente la otra. Así que cuando me fui a Europa me libere al ver el bloque en blanco y pensé porque no puedo ser artista si tengo ganas de hacerlo. En Europa ya estaban revaluados esos conceptos del talento mientras aquí seguíamos enfrascados en ellos.
ZH: Pero antes de eso tu hacías parte en los años 90 de una generación de jóvenes bogotanos que les gustaban los bares y el ambiente alternativo. Este ambiente ha sido parte de la vida de un grupo de personas que transita los 30 y 40 años ahora ¿Por qué no nos hablas de esa época?.
BL: Después de los años 60 - 70 no había sucedido nada en cuanto a la música
hasta que en los 90 surge todo ese mundo alternativo propiciado por personas que habían vuelto de Europa. Yo me enamore de alguien que estaba viviendo eso. Fue un momento donde se estaba destapando la sociedad bogotana y por lo tanto todo lo que yo soñaba que se podía hacer comenzó a ser posible.
Aproximadamente en la mitad de los 90 empieza otro movimiento de música electrónica, que además fue un movimiento estético en el que participe. Pero para la poca ya me había agotado de Bogotá, había recorrido todas sus calles y bares, así que decidí irme a Europa.
ZH: ¿Cómo empezaste a desarrollar tu trabajo en Europa?.
BL: Yo pensaba desde acá que el arte podía entenderse de una manera menos idealista y estricta y que debía ser tomada con humor. Cuando llegué a Europa conocí a Pablo León de la Barra, teórico de arte, y otras personas como Claire Beshop, profesora de la curaduría del Royal College of Art, y comencé a contarles mis ideas; el incentivo de ellos me impulso para concretar los proyectos que tenía en mente.
ZH: ¿Y cuales fueron esos proyectos?
BL: Abrir una galería. Yo como muchos otros latinoamericanos partí de la ilusión de exponer en Europa, y así lo hice, llegué a una calle puse un objeto, le tome una foto y dije: estoy exponiendo en el viejo continente. En esa acción estaba revelándome contra la idea de galería y de talento; ¿por qué seguir creyendo en eso cuando el éxito radica en cosas especificas, complejas y distintas?. Luego de ese ritual de iniciación que me liberó,
comencé con una galería ubicada en calles, garajes, casas, etc. Bastantes artistas importantes se empezaron a interesar en ella, Stefan Bruggennan nos abrió una exposición de una exposición de él llamada Againts International Standars. El trabajo que hizo no lo robaron y luego lo encontramos tirado en la basura. En esa ocasión sacamos el arte a la calle, pusimos una mesa gigante con guacamole. Cuando nos dimos cuenta habían ido casi 200 personas, fue un open inmenso. Y yo que siempre había querido cantar, canté toda la tarde balada, todo el mundo me escuchó y le gustó por lo pésimo que lo hacía. Allí tuve un público y nació B - Lo, que representa mi sueño de ser
artista. Creo que el éxito de esta exposición fue romper con la norma.
ZH: ¿Quién era o es B - Lo?.
BL: B - Lo soy yo, Beatriz López, o era porque ya se está muriendo. Ella es una cantante, una estrella tropical, que hace lo que antes yo no me atrevía hacer. B - Lo era un sueño de la infancia, y también es parte de una corriente de arte que me inventé que se llama el espontaneismo, del cual salió un artículo llamado El espontaneismo el primer ismo del siglo XXI y publicado en la Revista Celeste Suck. Allí se resumen todas las ideas que tengo sobre el arte, pues sugiero que éste no puede separarse de la vida cotidiana, que puede ser manifestaciones que no estén sujetas a las corrientes preestablecidad, el arte debe escaparse de cualquier nivel de categorización. El espontaneismo es un movimiento en el cual no se necesita talento para concretar una obra de arte.
ZH: ¿Cómo defines entonces arte, cómo diferenciar el que-hacer de un artista de otra expresión diferente a su labor?.
BL: Eso me lo han preguntado muchas veces, creo que tiene que ver con la intensión.
ZH: ¿Dónde está la creación?
BL: De hecho se crea todo el tiempo. Es como vivir en una creación constante.
ZH: ¿Qué tipo de piezas hacías?.
BL: Por ejemplo hice un trabajo llamado "B - Lo banana". En ingles banana significa algo así como estar muy loco. La escultura consistía en una estructura de bananos pegados con palillos chinos. Con esto intente "llevarle", por un momento, frescura a esos mundos tan rigurosos del arte.
Esa trabajo participó en una exposición que creo que es una de las mas importantes que me han invitado, allí estaba Matteu Laurete y una cantidad de artistas que yo he admirado mucho. Luego B - Lo logro hacer su propia canción en estudio, y también un programa de televisión que se llama "Amiga" donde salgo cocinando, y digo: - amiga habla del mundo y del arte. En éste entrevisté a varios aristas a quienes les decía que arte contemporáneo no tiene nada que decir porque tal vez en eso consiste. Hay otro que mande a una exposición en Nueva York que se llamaba "Siempre vendrán tiempos
mejores". Lo que terminó pasando es que la obra se comenzó a volver la galería y a su vez la galería se comenzó a volver una obra en sí misma.
ZH: ¿Qué quieres decir con eso?; o mejor dicho lo que quieres decir es que cuando exhibías una obra tuya o de otras personas estabas al mismo tiempo creando la galería.
BL: La galería se construía por la obra que mostraba, esa fue la idea innovadora. De acuerdo al artista construimos la galería. Por ejemplo, trabajamos con un artista llamado Carlos Amorales que desarrollaba todo un trabajo sobre la lucha libre. Él hizo un show con luchadores de ese deporte en el que los "espectadores" participaban dejándose hacer llaves y movimientos de lucha libre. Para montar el show tuvimos que conseguir un espacio que se acogiera a las necesidades de su obra, que construyera la obra, así que la expusimos en un garaje. Otro trabajo fue el de Carolina Caicedo. Ella hacía en Colombia trabajo que llamaba "Cambalache". La conocimos en Inglaterra y la invitamos a participar en la galería. Ella quería vender sus objetos personales, aquellos que había recolectado a través de su obra cambalache. Entonces conseguimos un mercado que se llama Brick Lane en Londres que es como un mercado de las pulgas. Otros amigos que trabajan el tema de sexualidad nos propusieron hacer una fiesta. Y allí hicieron sus videos.
ZH: ¿Qué implicaciones trajo romper el limite entre galería y obra de arte?
BL: Ese fue un proceso bastante raro pero posible en parte porque mostrábamos a los artistas fuera del espacio artístico. La galería fue invitada a participar a las exposiciones, como si las acciones que en ella se hacían fueran parte de la obra. Todos lo objetos eran objetos de valor porque eran parte de la experiencia artística.
ZH: ¿Pero déjame comprender algo, qué te permite diferenciar un mercado común de un mercado que se presenta como obra de arte, que hace volver una venta de objetos en una obra de arte?. ¿Cómo comprende un transeúnte ingenuo ante lo que esta sucediendo que él está frente a una obra?
BL: Los que pasaban desprevenidos no tenía ni idea de que lo que vendía Carolina Caicedo hacía parte de una obra de arte, aunque cuando compraba los objetos se convertía en parte del hecho artístico. El no tener conciencia del juego rompía la experiencia "normal" entre de la obra artística y el espectador. Otras personas en cambio llegaron conscientes de la experiencia artística en la que estaban participando. Ambos sujetos hacían parte de la exposición. Es como un juego en el que se buscan romper los limites, como un arte sin barreras en todo el sentido de la palabra, expuesto no en una
galería sino expuesto a todo. Es arte público sin ser monumento, es decir no exalta la cultura. Se trataba que todo el mundo participara sin necesidad de ser parte del comprador, galerista, o amigo del artista, etc.
ZH: ¿Después de todo esto viajes a México?
BL : Sí. En México empecé a trabajar con Miguel Calderón haciendo guiones para películas. Fue un año dedicados a escribir. Escribimos 5 guiones que aún no hemos movido porque las prioridades han sido otras.
ZH: ¿Qué paso con la galería en ese momento?
BL: Con la galería viajamos a Praga, Italia, Holanda, Lituania, etc. Pero se agotó el discurso cuando se convirtió en un lugar social y se comenzó a institucionalizar. La última obra fue muy linda, fue en México, hice un torneo de tacos, de taqueros, y todo el mundo que iba a la exposición participaba.
ZH: ¿Qué te impresionó de México que haya dado pie para tu trabajo actual?
BL: En México hay una gran corriente de lo gótico, lo oscuro, lo místico, lo medieval, que ha formado una subcultura. Esto me impresiona porque resulta de una forma contradictorio con el trópico que es alegre y desordenado. Los góticos basan sus valores en categorías de la oscuridad, la tristeza, el frío, los castillos, etc. Así esa estética me resulto muy llamativa e hicimos con una amiga, María Isabel Rueda, un proyecto de investigación con el que ganamos dos premios para hacer una revista gótica. Es una revista pensada desde los estudios culturales donde se va a mezclar obra gráfica con
artículos. El mundo gótico se presenta como una bisagra que pude unir dos mundos diferentes, y e el cual subyace la pregunta por el ¿cuáles son los elementos de esta cultura que pueden volverse algo tan distinto?. Tal vez la revista materialice nuevamente la galería, como es una galería sin espacio físico lo único que te podía ofrecerle a María Isabel cuando me hablo sobre el mundo gótico era una revista, que es una proyección más de la galería, es una galería flotante., móvil, mutante, que exhibe lo que quiera, donde quiera y cómo quiera.
ZH: Luego volviste a Bogotá ¿Cómo la encuentras?.
BL: En Bogotá están pasando muchas cosas interesantes. Estoy fascinada con lo que sucede. Lo que yo pensé que no existía comienza a existir. Hay grupos alternativos e independientes, que realizan trabajos muy interesantes. Yo nunca me sentí como bogotana, solo hasta ahora que siento que están pasando muchas cosas, hay muchos productos culturales en este momento, dejo de ser tan hermética, hay diversidad de expresiones, la calidad ya no depende del talento sino en la seriedad que se tomen los proyectos. Ahora las categorías del éxito son menos fuertes. Para que una persona aquí fuera exitosa, antes, debía cumplir dos funciones, ser socialmente reconocida y económicamente rentable. La noción de un artista exitoso solo por el hecho de hacer realidad un proyecto no existía. Ahora es posible medir el éxito de otra manera. |