El mundo corporativo
Durante una charla con un amigo, éste me pido que le diera mi opinión acerca del mundo corporativo, mi respuesta: “oiga, deme un par de días para pensarlo y volvemos a hablar”. Necesitaba de este tiempo para organizar un discurso que dejara claro por qué creo que el llamado mundo corporativo es simplemente una mierda.
Tengo 30 años de los cuales gasté los primeros 4 entre mi familia y los jardines infantiles, 13 años en el Colegio, 5 en la universidad y 0.5 de paseo (maldita sea lo poquito!), lo que me deja 7.5 años de vida trabajando en corporaciones multinacionales.
Inicialmente la idea acerca del mundo corporativo la estaba construyendo alrededor de mi vida durante estos últimos 7.5 años, pero a medida que le daba forma me di cuenta que el mundo corporativo no es el mundo de una persona que trabaja como una mula dentro de una oficina para poder “cumplirle a los accionistas” y entregarles el retorno esperado a su “bendita” inversión, creo que el mundo corporativo se ha convertido simple y llanamente en el mundo.
La hipótesis de si la sociedad está construida alrededor del mundo corporativo se relaciona con la siguiente pregunta: ¿Es la influencia de los medios (detrás de los medios están las corporaciones) lo que determina las preferencias de las personas?. Es una pregunta tan económica como filosófica, tal vez demasiado, pero mi duda radica en saber si aquella persona que “decidió” convertirse en el CEO de alguna compañía pudo haber tomado este camino sin la influencia del mundo corporativo, ¿hubiera, en efecto, querido ser CEO?, lo mismo la persona que “decidió” ser alpinista.... Es evidente que algún estimulo debe venir de afuera pues solos en el mundo no estamos. Mi temor consiste en que la influencia del mundo corporativo en nuestro proceso de formación y pensamiento es cada vez mayor.
Creo y me preocupa que cada ves más, que las corporaciones se están adueñando de los espacios personales y me molesta no entender hasta que punto pueda llegar esto a determinar nuestra forma de pensar y actuar, no pretendo decir que somos unos pobres individuos sometidos y dominados por grandes corporaciones que invierten millones generando estereotipos que nos quitan el sueño y no nos permiten ser felices, pero ciertamente si gastan tanta planta en eso, es porque tienen claro que algún beneficio les representa.
Ahora bien, volviendo a lo personal, ¿Debo sentirme menos libre yo que paso de 10 a 12 horas al día metido en una oficina que un filosofo que dicta clases en una universidad? Quisiera pensar que la respuesta es No. Quiero creer que la relación Empleador - Empleado en los dos casos es la misma, quiero creer que los dos estamos igual de jodidos en la medida que no renunciemos a los temores de no ser aceptados, incluso por nosotros mismos, y que incluso un empleado de oficina con trabajo hasta las pelotas puede ser más libre que el Alpinista que escala el Everest con el letrero de Nike hasta en los calzoncillos. En todo caso, hay que admitir que para mí y para los que como yo estamos encerrados en un edificio como las mismas personas año tras año, es mayor el riesgo de perdernos en los encantos de la comodidad que implica no pensar y simplemente jugar a que entre más bienes materiales tengo más valgo y más he logrado en la vida.
Ciertamente, si pudiéramos crear una medida de libertad y cruzarla con la ocupación, el promedio más bajo estaría entre nosotros los “oficinistas”, incluidos CEO's, pero aún así no me sorprendería encontrar que el ser humano más “libre” de influencias del mundo corporativo sea precisamente un empleado de Coca Cola o Microsoft... más puro que muchos rockeros y escaladores. Me gusta creer, de todas maneras, que este superhombre esta del lado de nosotros los oficinistas, de la misma manera que Neo en “The Matrix” tenía que ser precisamente alguien nacido en la propia Matriz. Con esto solo quiero decir que el estereotipo de nosotros los “oficinistas” es un esteriotipó mas y que si definitivamente somos capaces de cuestionar nuestros propios sueños y olvidarnos aunque sea un poco de todo lo que los demás esperan de nosotros, lograremos ser tan libres como se puede ser. Es un camino difícil sin una salida cierta pero al fin y al cabo ese es el encanto de la vida, por mas que lo tracemos con sumo cuidado, el camino no tiene ningún final seguro excepto la muerte. Y si no tenemos nada seguro ¿por qué no arriesgarnos un poco más?