¿ME AYUDA PARA UN PASAJE?
El Presidente Francés Sr. Jaques Chirac propuso un impuesto mundial para la pobreza absoluta.
Aunque parezca loco el tema, Goyeneche propuso pavimentar el Río Magdalena y el Dr. Virgilio Barco lo hizo construyendo y pavimentado la troncal del Magdalena Medio. Sólo fue cuestión de imaginación. El Dr. Virgilio Barco trabajó a brazo partido contra la pobreza absoluta.
Ahora el asunto en Colombia es sacar del arrodillamiento a los indigentes y al cordón de miseria que se está formando en las ciudades por el desplazamiento, buscando la forma de darles el sustento diario a los desamparados, a cambio de una limosna ($500 a $10.000) con retribución en impuestos para la persona que colabore.
Esto se haría mediante la emisión de bonos del estado o del Distrito Capital valorizados sin posibilidad de falsificación, para que al momento de dar la ayuda, el desplazado entregue un “tiquete” o bono, según la ayuda recibida de $500 ó de $1.000, ó de $5.000, que acumulados anualmente por quien dá la limosna, se pueda deducir de los impuestos en la declaración de renta de los particulares o pago de impuesto de vehículos, valorización, industria y comercio, Idu, Predial, o romperlos si prefiere, sin la mínima posibilidad de dejárselos al desplazado.
El desplazado recibe el dinero de las personas, para acumular $10.000.oo de su tiquetera, ojalá diarios, y así regresa a la curia o a quien corresponda, con una parte a devolver, (estimado $3.000.oo) para el sistema de autofinanciación del programa y recibir en ese momento una nueva tiquetera, si cumple los requisitos mínimos de presentación y cumplimiento del programa en todas las áreas de soporte ofrecidas.
De hecho, el ciudadano también maneja con método una disciplina ciudadana alternativa, para ofrecer ayuda a los desplazados y necesitados del país.
El desplazado que no regrese el aporte de retorno al programa de $3.000 o la cifra que se estudie para tal fin, pierde el derecho de poseer tiquetera siguiente de subsistencia diaria y de hecho si no hay tiquete, la persona aportante en la calle, o en el automóvil , o en cualquier sitio, se abstendrá de ofrecer la ayuda por pura disciplina ciudadana y apoyo al programa organizado para tal fin.
Pocos dán nada a gusto, si no recibo algo a cambio.
El ejemplo es : si yo doy $1.000 cada tres días o menos, me deduzco de los impuestos $360.000 al año (o menos según lo que pueda ayudar), y guardo los tiquetes para anexar al pago de impuestos de cualquier tipo, lo cual es un “ahorro virtual” para cada colombiano.
De allí en adelante la pobreza va dejando de ser economía de miseria. Bien podría llamarse este bono “PASAJE” de la pobreza. Ya le diré más adelante de donde saca el estado o el Distrito la plata para subsidiar “EL PASAJE”.
El manejo Administrativo de dichos bonos, todo mediante una red debidamente sistematizada, estaría a cargo de la Curia Colombiana, con el apoyo de las entidades del estado, de las Alcaldías y las entidades como la Fundación Minuto de Dios, Niños de los Andes, Solidaridad por Colombia, El Padre Javier de Nicolo, Granjas del Padre Luna y todas las que existan, estudiando , registrando, controlando y orientando cada necesitado, debidamente distribuidos por parroquias para el control integral de la problemática que genera y tiene cada desplazado o indigente, con miras a convertirlo en un hombre limpio física y mentalmente, con uniforme o chaqueta bonita que los proteja e identifique, que le guste la productividad inicialmente pasiva, con orden y normas, y que adquiera costumbres sanas de vivir, superarse y educar a sus hijos.
Con esta forma de manejar el tema, el proceder de los ciudadanos permite organizar y orientar con toda certeza a los verdaderos necesitados, limitando el programa y las tiqueteras sólo para personas adultas desplazadas e indigentes que están pidiendo dinero en las calles, para llevarlos a un plan de autosuperación y ayuda del dia a día, sin miseria NI UTILIZACION DE NIÑOS para sobrevivir y fomentando paralelamente el “ahorro virtual” en el pueblo colombiano que desee ayudar.
De hecho para tener el derecho a la tiquetera de “ayuda voluntaria” redimible en impuestos, los desplazados deben cumplir con las normas mínimas que estarán bajo estricto control y cumplimiento del programa.
De allí en adelante, el pobre come, consume, asciende y va generando riqueza a partir del bolsillo de aquel que tiene a diario, convirtiendo el cuero en correas para concluír que del cuero salen las correas.
En el caso de argumentar el desplazado la “pérdida del dinero o de la tiquetera”, por cualquier motivo de incumplimiento y seguramente existirán cantidades de razones, (obviamente necesitan disciplina y ayuda para enderezarlos), estos perdedores deberán cumplir tareas diarias de recuperación, en deportes, aseo de zonas urbanas, comedores comunitarios, limpieza de la alcaldía respectiva, u otras que se definan sanamente para lograr el objetivo de formación y alineamiento a las normas convirtiéndolos en ganadores.
Todos estos desafortunados compatriotas trabajarán por su causa en esta forma, sin que por ello incurramos en legalizar la indigencia como modus vivendi, pues para ellos el programa con el todopoderoso andamiaje de soporte Espiritual de la Iglesia Católica, de sacerdotes y diáconos, monjas, ministros eucarísticos, comunidades cristianas, de empresarios, de juntas administradoras locales, de la red de solidaridad nacional, de economistas, comunicadores sociales, trabajadoras sociales, médicos, sicólogos, odontólogos, educadores, escuelas, psiquiatras, deportólogos, fisiatras, enfermeras, administradores hoteleros, directores locales, etc etc., que conformarían el programa.
Los indigentes también tienen derecho al sistema y estarían a cargo del programa y de las instituciones locales de rehabilitación de los mismos.
También poco a poco, le vamos enseñando a la guerrilla que unidos no nos dejaremos acorralar en las ciudades o pueblos por los problemas que genera el desplazamiento campesino. Es obvio que a ningún desplazado le interesa venirse a las ciudades por una tiquetera de $10.000 diarios, dejando lo suyo, sino por absoluta necesidad de proteger su vida y la de su familia. La guerrilla no tiene cómo financiarse legalmente, la pobreza absoluta SI.
Con todo esto, “AYUDA PARA UN PASAJE” les permite a los desplazados y necesitados vivir integralmente, con algo de dinero para el agua de panela y el arroz con huevo y la ayuda logística, además de acceder posteriormente a otras alternativas mínimas de supervivencia sana y honesta SOLO PARA ADULTOS Y NO DE NIÑOS , tales como ventas de artesanías, periódicos, flores, revistas, u otros elementos que estarían bajo el control del programa con la colaboración de la sociedad de vendedores ambulantes, para conocerlos más de cerca, debidamente protegidos para enseñarles a superarse, formando un frente común con otras instituciones existentes, entre iglesia, fundaciones, promotoras de empleo, editoriales etc., etc.
EL PROBLEMA YA SE NOS CRECIO Y NO TIENE CONTROL
Esto es un plan de acción sinérgico, en el cual el gobierno aporta la cuota inicial debidamente calculada y la emisión contínua de los bonos a petición de la curia; el sistema se autofinancia, además de los aportes extraordinarios que seguramente recibiremos de los poderosos económicos, reduciendo el hambre, el atraco, la drogadicción, las malas intenciones, los malos pensamientos, y todo lo negativo, en una sociedad pujante como la colombiana.
Los ricos que son el 10% de la población, administran la riqueza del 90% del consumo diario. Si no hay consumo, no hay ricos, las fábricas desaparecen, la angustia aparece, los problemas para todos se aumentan y viene el caos, la anarquía, y el éxodo de colombianos al Exterior por cualquier cantidad de motivos.
Ojalá esto se reconvierta en mentes brillantes en beneficio del país.
Finalmente, esta es una forma de aporte de los patrimonios inferiores a $150.000.000, para buscar la cuota inicial del PROGRESO y la PAZ de los más necesitados, y de todo el país, lejos de pensar en patrocinar la ociosidad o el vicio de mendigar en las calles, sin ningún espíritu o modelo de superación.
Todo el que quiera bono de progreso debe pedir el apoyo en la Curia, y estar sujeto a los programas y condiciones de beneficio comunitario orientado por las parroquias respectivas, empezando con la limpieza y ganas de sentirse un ser útil para sí mismo y para los demás.
Gracias a Dios, soy un afortunado trabajador con una linda familia y salud, que les desea a todos, orando y aportando, el mismo bienestar y tranquilidad social.
Esta propuesta solo puede ser publicada a nombre de BOGOTA FUERTE y ejecutado por la Alcaldía mayor de Bogota, sin mención de mi nombre, si los editorialistas o directores la consideran viable.
TU DIOS ES OMNIPOTENTE EL MIO IGUALMENTE.