La legalización: Un mal necesario
EN LA ILEGALIDAD PERDEMOS TODOS
En Colombia, la cotidiana actividad de escuchar noticias, de por si con cierta censura llamada autorregulación, está impregnada de una u otra manera, directa o indirectamente con el tráfico de drogas ilícitas.
Que el desplazamiento forzado, ya sea por la fumigaciones o por la guerra para mantener el control territorial de las zonas de cultivos ilícitos.
Que un coronel y un general de la policía cayeron por la devolución de varias toneladas de cocaína incautada a sus “dueños”. En este episodio también cayó un general del ejército.
Que el 35% del congreso es afín a las causas paramilitares cuyos nexos con el narcotráfico trata el gobierno que pasen de agache.
Que el contrabando, de autopartes, de productos chinos, sirve para lavar dólares.
La contrarreforma agraria que se ha realizado en los últimos 20 años tiene el poder del dinero y de los ejércitos privados, con miles de muertos a punta de motosierra en su cabeza, como el artífice detrás del telón.
En recientes grabaciones se ponía en evidencia la influencia de la presión de Pablo Escobar para que el único periódico de circulación nacional tomara cierta posición respecto de la extradición... con éxito.
Qué decir del proceso 8000, cientos de cheques provenientes, al parecer, de cuentas con dineros ilícitos fueron repartidos generosamente a diestra y siniestra para tener un control político favorable a los narcotraficantes.
El fútbol, el deporte más practicado por los colombianos, ha tenido fuerte presencia de estos nuevos grupos económicos.
Las representaciones diplomáticas no se han salvado, recordamos el caso de la esposa de un asesor de la embajada norteamericana que llevaba su dosis personal, porque argumentó que era adicta... claro como para 3 años... y que decir de los soldados norteamericanos que vienen a combatir la droga y terminan formando una organización con licencia diplomática para distribuir el preciado polvo.
Casi nunca se toca el sector financiero por efectos de esa “autorregulación” pero claro, esas monstruosas cantidades de dinero deben fluir por nuestro “eficiente” sistema. Cuando hay procesos contra supuestos lavadores de activos mencionan la numerosas cuentas que con habilidad combinan para este efecto pero... las utilidades que estas cuentas han producido con dinero ilícito al sector financiero... ah! no... esas se quedan en los bancos... cuando es utilidad no es dinero ilícito... así salga del mismo fajo de billetes.
Hasta el gobierno norteamericano compró cocaína para financiar a los contras nicaragüenses.
Cada día aparecen noticias en las que se involucra a las guerrillas con esta tan criticada pero acaramelada actividad. Hasta altos jerarcas de la iglesia han aceptado que han recibido dinero del narcotráfico. Los juegos de azar, los sistemas de salud, las universidades, los restaurantes, el sector turístico y de la construcción, la producción agrícola, todo parece un untado. Seguramente se me quedan muchos ejemplos pero el objetivo lo considero cumplido, evidenciar que el tema de las drogas ilícitas permeó todas las estructuras sociales, económicas y políticas del país.
Ahora bien, lo ideal fuera que no hubiera consumo pero... este va desaparecer? No. Esa es una realidad que el mundo tarde o temprano tendrá que aceptar, SIEMPRE HABRA CONSUMO... consecuentemente... SIEMPRE HABRA PRODUCCIÓN... esa es otro sapo que la humanidad se tendrá que tragar.
Recuerdo el caso de un señor que por alguna razón médica tuvo que permanecer con sus ojos tapados 15 días, cuando le retiraron los parches, al contacto con la luz, tuvo nuevamente que cerrarlos, no la toleraba, esto le pasa a los gobiernos con el narcotráfico, la realidad resulta fotofóbica, prefieren cerrar los ojos, mientras los efectos de la ilegalidad destrozan la sociedad ocasionando violencia, desplazamiento, corrupción, pérdida de valores y más inequidad social.
Cual es la solución más sensata? La legalización. No hay más.
La estrategia, por supuesto, requiere de varias acciones coordinadas. La primera debe ser que los gobiernos donde haya consumo compren la producción y controlen la distribución.
La segunda que en los países productores se regule el cultivo y la exportación. Seguramente estos 2 postulados, recíprocos entre sí, requieren de mucha más elaboración en la práctica pero nos ubican en otro escenario totalmente diferente al actual.
El primer efecto deberá ser la disminución del precio y, como en la legalización del uso de bebidas alcohólicas, aumente ligeramente el consumo. Otro efecto sería que todos esos escandalosos recursos que se utilizan para reprimir la producción se liberarían para otras actividades, ojalá de desarrollo social y no para comprar más balas, cañones, morteros, galiles... mejor dicho... más muerte.
Se le acabaría el negocio a los ejércitos irregulares. La producción, recolección y exportación produciría impuestos y utilizaría la infraestructura y las aduaneras ya existentes. Parte de los impuestos se deberá destinar a programas especiales de prevención y atención a los consumidores como es la filosofía de los impuestos del tabaco y de las bebidas alcohólicas.
Se controlaría la distribución en farmacias o expendios especiales y existiría el control para que los menores no la consuman.
Como consecuencia de todo lo anterior se produciría empleo formal, como decía Turbay, la corrupción disminuiría a sus justas proporciones, permitiría construir valores diferentes desde lo sociológico, el primero, reconocer la verdad y actuar en consecuencia.
Se acabaría el daño ecológico de largo plazo que de manera casi antisocial se produce con las fumigaciones con venenos industriales y ahora se va a hacer extensivo a los parques naturales.
Escribiendo este editorial estoy pensando si en realidad este escenario le conviene al gobierno norteamericano pues allá se queda el 90% de las utilidades del negocio que es negocio por ser ilícito, al sistema financiero donde las utilidades de la ilegalidad deben ser gigantescas, se deja de justificar la intervención armada en Colombia, se le quita la gasolina a la guerra... será que si quieren la paz como repiten a diario?