Autor: Rodrigo Jaramillo V
Correo electrónico: elpastero2000@yahoo.com
Fecha Publicación: 16/10/04

 

LAS GUERRAS DE RELIGIÓN MARCAN EL SIGLO VEITIUNO

Una nota de Reflexiones desde el Centro, por Rodrigo Jaramillo V.


Medellín, septiembre 7 del 2004. -Las bombas que se envían mutua y cariñosamente los chiítas y sunitas del Pakistán, las guerrillas fundamentalistas afganas, la guerra árabe israelí, el profundo conflicto de Irak, el genocidio de Sudán, las luchas entre cristianos y musulmanes en Nigeria están sacado a flote algo que con la formación cultural de años recientes en Occidente nos pone a meditar seriamente.

Cuando uno relee páginas de historia como la vida del gran emperador Carlos V se da cuenta de los humanistas si han logrado humanizar la inhumanidad que ha anidado en los fundamentalismos religiosos. Este gran emperador, quien permitió a Lutero continuar sus prédicas, no obtuvo la respuesta a su espíritu conciliador y debió al final de su vida guerrera enfrentar militarmente a los luteranos a quienes venció personalmente en una feroz batalla. Su hijo Felipe II combatió durante largos años con los protestantes en los Países Bajos y por motivos religiosos la llamada reina Virgen, Isabel I de Inglaterra, madre de la piratería estatal moderna, llevó a la Torre de Londres a Maria Estuardo y allí la decapitó. Guerra de religión fue la Inquisición, finalmente liquidada por Napoleón n al nombrar como Gran Inquisidor a Llorente, el historiador de la temible institución.

Las guerras de religión enfrentaron a cristianos y musulmanes por ochocientos años en España, y las guerras contra el Islam movieron las cruzadas y batallas tan memorables como la de Lepanto. En Europa se impuso el pluralismo religioso paulatinamente, pero en el siglo pasado millones de judíos fueron cremados, junto con gitanos y disidentes. Guerras con tinte religioso fueron las de la ex Yugoslavia. Guerras de religión se libran en Cachemira y en la India.

Guerras de religión enfrentaron a católicos y protestantes ingleses hasta nuestros días en la Verde Erin, la bucólica Irlanda, y guerras de religión enfrentaron a rusos y polacos durante siglos. Guerra de religión fue la que libraron los estalinistas para imponer su ateismo militante. Y ahora aparece un fanático como Bush a punto de atornillarse otros cuatro años en los Estados Unidos.

Que en los Estados Unidos, donde el pluralismo religioso se impuso primero que en cualquier otro país, donde la libertad de cultos permitió la convivencia entre gentes de muy diferentes credos surja un estadista fanático y que al mismo tiempo se indique en las encuestas que el 75 por ciento de la población quiere una persona bien religiosa en la presidencia, nos está mostrando un derrotero peligroso para el futuro de la humanidad.

Pero las alertas se encienden también en la muy católica España donde el laicismo militante y decimonónico del Presidente Zapatero puede provocar la aparición de “zelotes”. Zapatero no debería olvidar que la España que él quiere laica, con matrimonios de homosexuales es la misma España que produjo personas como Torquemada, los dominicos, Isabel la Católica, Felipe II, Fernando Séptimo, el General Franco y el fundador del Opus Dei. Tampoco debería olvidar que ese laicismo militante produjo casi dos millones de muertos hace menos de setenta años y en esa guerra civil triunfó la derecha extrema. Desafiar los viejos demonios no ha sido bueno en ninguna parte del mundo y, en Colombia, hay un demonio suelto hace mucho tiempo que tiene polarizado al país y a un presidente muy extremista en el poder. Ojalá el artesano que gobierna en España no se haya equivocado, porque ya la Iglesia ha empezado a salir a las calles.

De otro lado el desafío de Zapatero a la Iglesia en España le crea un problema a la socialdemocracia, que alinea a los católicos del pueblo con los grandes intereses que manejan el Partido Popular.

 

 

 

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