Autor: Jaime Chavés
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Fecha Publicación: 16/10/04

 

Algunas líneas sobre El Amor

Realmente podríamos pasarnos la vida entera tratando de entender el significado de la palabra, de hecho, no conozco a nadie que no allá pasado unas buenas horas discutiendo su significado o su existencia misma, pero si recordamos a Platón el solo hecho de hablar de ello hace que exista por lo cual encuentro innecesario en este momento discutirlo, me limitare entonces a hablar del amor.

Generalmente pensamos en el amor como una correspondencia, una función con dominio y rango y creemos que si la función no existe el amor no está. Pero solo cuando nos sentamos a pensar en esto de manera objetiva, cosa que no resulta fácil, nos podríamos dar cuenta que el amor es el acto (o tal ves sentimiento?) mas individual y egoísta que el ser humano puede llegar a tener. Individual porque es uno, el que lo llama, lo arrulla, lo alimenta, le canta, lo hace crecer y hasta lo mata. Egoísta en el buen sentido de la palabra, la hermosura del amor no tiene igual, por eso siempre los que amamos ponemos al amor por encima de todo lo demás, egoísta porque muchas veces nos hace olvidarnos de quien somos y dejar todo atrás por estar con él.

Supongamos un universo donde existe un solo ser viviente, y el resto es vacío, tratemos de imaginar si esa persona podría amar o no, evidentemente no tiene a quien ni a que, ¿podría existir amor en ese mundo?. La respuesta es No para unos Si para otros. Ciertamente esos que dicen que si son aquellos que creen en el amor y viceversa, podemos creer en amor o no, más aun podemos dejar de creer, podemos olvidar lo que hemos amado y pretender que simplemente el amor es algo que no existe. No creo que todos seamos iguales, pero si estoy convencido que la gran mayoría de nosotros alguna ves hemos sentido amor, por lo que fuere y sin embargo muchos ya no creen, me resulta increíble ver como olvidaron lo que es, como simplemente se niegan ellos mismos lo que alguna vez sintieron.

Hay diversas formas de vivir y acepto eso como una de las maravillas más grandes de nuestro mundo. Y elegir el camino del no amor es una de las muchas opciones que tenemos. Creo que es posible vivir sin amar, creo que la presencia del amor no es lo que hace posible la vida y que hay muchas cosas que servirían de sustituto. No obstante creo que el amor es el camino correcto o mejor es uno de los caminos correctos, es un camino en el cual dejamos a los sueños fluir, donde no nos molestamos porque una lagrima atraviese nuestro rostro o porque sencillamente no entendamos lo que pasa, una persona muy ilustre escribió alguna vez “el misterio de la vida no es un problema que hay que resolver, sino una realidad que hay que experimentar”. Creo que si algo que nos deja claro el amor es que no hay que entenderlo para sentirlo, que sin tener la menor idea de lo que es, de lo que significa o de su origen es lo mejor que nos puede pasar.

El camino del amor empieza en uno y termina en uno, terceras partes juegan un papel secundario y no por eso menos importante. El camino empieza en el momento que uno decide creer él, un primer paso importante. Pero para creer en el amor debemos creer en nosotros mismos, entendernos, tener una idea mediana de lo que queremos, y esto lo podría resumir en la palabra conocernos o intentar conocernos.

Conocernos y amar van cogidos de la mano. ¿Es posible amar sin conocernos?: No hay duda alguna pero es una apuesta grande y peligrosa. El acto de dar amor nunca debería estar condicionado a recibir, pero cuando amamos sin conocernos, por lo general tenemos la idea de que en ese amor están las repuestas que no hemos encontrado en otras parte, o que tal vez no hemos querido buscar en otros lados, y cuando eso pasa hay tres posibilidades: de hecho encontramos las respuestas (no es imposible ganarse la lotería); nos damos cuenta de que lo que buscamos no esta ahí o, tercero, somos “abandonados” en nuestra creencia de que nuestro amor era la única respuesta a nuestra vida. Sea cual sea el resultado, el juego del amor cuando es jugado sin conocerse tiene como a priori la necesidad de recibir, quiero resaltar la palabra necesidad, una necesidad de encontrarnos con el mundo de ser felices ante la impotencia de lograr dichos resultados por si solos.

Por el contrario cuando nos conocemos, cuando nos cuestionamos nosotros mismos quienes somos, por que somos eso y que queremos, amar es una aventura hacia lo maravilloso donde los sentimientos son más puros, pues son entregados por simple alegría por tener el placer de que ese receptor tan especial y maravilloso los reciba, no porque estemos solos, no porque no sepamos a donde mas ir, pues cuando nos conocemos sabemos muy bien donde estamos y adonde queremos llegar.

 

 

 

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