Por Mauricio López
Ya hay que empezar a pensar seriamente en un nuevo alcalde para la ciudad, uno que sea capaz de priorizar para que los recursos de la ciudad se destinen a desarrollar proyectos de real trascendencia y no a ejecutar improvisaciones nacidas del oportunismo político como lo representa un sistema de metro para la ciudad.
Está claro que ser el burgomaestre de la ciudad no es puesto que un político promedio puede asumir. Su comunicación y responsabilidad es con millones de ciudadanos bien informados y exigentes en todos los aspectos; su capacidad de gestión no puede ser el resultado de proyecciones manipulables a través de los medios con la ayuda de asesores, eso no funciona en Bogotá.
Hoy tenemos un alcalde de estas características, escogido gracias a su maquinaria interna dentro del partido que lo postuló. En un acto de irresponsabilidad e improvisación propuso un Metro porque necesitaba una propuesta “innovadora y diferente” durante la campaña, metiendo a la ciudad y a todo el país en una empresa descomunal que supuestamente contó con el apoyo de cerca de 800.000 votantes que en realidad solo querían que la exitosa propuesta de su antecesor continuara. No era más.
El resultado de las elecciones pasadas habría sido exactamente el mismo con cualquier candidato postulado por el Polo Democrático, cualquier iniciativa del candidato de dicho partido habría sido erróneamente interpretada como un anhelo popular, era lo mismo prometer una plataforma espacial para el día que seres inteligentes de otros planetas decidieran hacer finalmente contacto que el Metro para Bogotá, el resultado de la votación con toda seguridad habría sido igual. Hoy nos están endeudando a los bogotanos y a todo el país por décadas enteras para que menos del 5% de la población de la ciudad llegue 15 minutos más rápido en un tramo también insignificante. ¿Qué sentido tiene eso?
El efecto distorsionador de los medios no ayuda, es impresionante como (de buena fe, estoy seguro) reconocidos periodistas como Darío Arizmendi lo toman como una empresa personal y “alientan” a sus entrevistados a comprometerse con lo que ellos creen que se debe hacer, está bien que tengan buenas intenciones pero también que reconozcan el limite de sus conocimientos, ¿desde cuándo son sabios expertos en economía, política, cultura… y saben además con toda seguridad lo que los bogotanos necesitamos? Yo creía que su trabajo era informar pero al parecer se puede describir mejor como “distorsionar” motivados por buenas intenciones que, en este caso, no justifican tan desatinado comportamiento.
¿Cómo es que nuestro esfuerzo como ciudad se desaprovecha de esta manera? No tiene absolutamente ningún sentido. La clave de todo es priorizar en la gente, que no vengan más con el cuento que ahora el problema mas grande y prioritario es la movilidad, ¿desde cuándo es así? Todavía falta mucho en temas como educación, seguridad y empleo como para continuar priorizando tan erradamente. La ciudad podría, por ejemplo, llegar a garantizar a todos sus jóvenes un entorno capaz de permitirles educarse gratuitamente incluyendo la universidad, ¿por qué andar perdiendo los valiosos recursos de manera tan irresponsable? Falta conocer al primer padre de familia que sostenga que prefiere llegar 15 minutos más rápido al trabajo que contar con una ciudad que le pueda ofrecer a sus hijos educación universitaria gratuita. Esta es la clase de empresas que queremos apoyar los bogotanos.
A mí me gustaría un alcalde con capacidad de priorizar en los proyectos realmente significativos para la ciudad, en aquellos que nos hagan sentirnos orgullosos del legado que le dejamos a las generaciones futuras, para que esto sea así debe ser un alcalde independiente en sus convicciones, que no necesite darle gusto a cuanta fuerza política y económica se lo exija.
Eso sí, por favor que no sea un personaje como el que está proponiendo el Partido Conservador, lo último que necesitamos son más economistas jugando a entender la realidad del país con desatinados modelos que sólo sirven para justificar, prolongar y empeorar las condiciones de los colombianos en beneficio de los que les enseñas a repetir tan desatinados marcos teóricos. Si los partidos tradicionales con nuevo o viejo nombre son capaces de mostrar con hechos que realmente los mueve el interés de los colombianos sin defraudar crónicamente la confianza depositada en ellos con seguridad serán reconocidos y valorados nuevamente como alternativas importantes. Dieron un paso positivo en este sentido permitiendo el umbral del 2% para la conformación de nuevas propuestas ciudadanas.
Sería una gran pérdida y dejaría ver una alta dosis de irresponsabilidad e ingenuidad si no se consolida y canaliza la fuerza independiente que ha venido surgiendo de las ciudades durante la última década, el mensaje debe ser claro y debe llegar pronto sin ambigüedades a todos los ciudadanos; los votos de Garzón, Mockus, Peñalosa y Fajardo se deben ir por le mismo camino, los ciudadanos estaremos prestos a depositar nuestra confianza es sus manos nuevamente pero, eso sí, que por favor no desperdicien la oportunidad por injustificados personalismos y que no crean que todo se trata de salir en portadas de revistas y periódicos de vez en cuando. Ojala se den cuenta que tienen la oportunidad de crear un proyecto de real trascendencia para las futuras generaciones.